Notas de viaje

"La lectura es el viaje de los que no pueden tomar el tren."

Francis de Croisset


lunes, 17 de febrero de 2014

CONFUSIÓN



Sin control ni posición
Sin salir del callejón
Hoy busco tu dirección.
No hay dolor no hay condición
Siento frío el corazón
Oigo la respiración tras la puerta.

Solo en el laberinto, de rodillas caigo al vacío
Al abismo de unos brazos.
Soy un sueño soy sin ser, una mancha en la pared
Cada noche vuelvo a nacer.

Confundido, liberado
estoy... embriagado
Quien golpea mi cabeza
Quien agota mi paciencia.
Que extraña la posición ... no se el camino
dentro de la habitación ... es el destino?

Vuelta y vuelta alrededor
Tantas caras sin tu voz
Que amargo es el sabor
De tus dedos.
Confusión, no hay rendición
Liberado del temor
Llego exhausto a tu calor.

martes, 11 de febrero de 2014

Lo correcto



Hoy tiene una cita con la memoria
Más allá de la luz, entre las sombras
Clandestino y sumiso
En los brazos fríos del destino
Atrapado en la fila está
Preso al otro lado
Del grueso espejo.

Compromisos que llaman
que abrazan
que retienen y atrapan
Cautivo y rehén de los actos
Perdido en tormentas
De mil pensamientos
De que nunca lo cuerdo
Es lo correcto

Y allí está su amiga
Diciéndole que siga por la línea
Que no suba a los tejados
Que el peligro habita
Bajo el cielo mojado;
Y su voz le grita
Que el sendero es recto
Y el camino estrecho
Que duerma cada noche
Sobre el mismo lecho.

Hoy tiene una cita con la historia
Un encuentro fortuito
En la senda sin memoria
de un naufrago sin isla
Sin mensaje y sin botella
No se sale de la marca
Ni se acerca a ella.
Y si llueve en su barco
se refugia embriagado
Saltando entre los charcos
Que lo apartan de su lado.

Y allí está su amiga
Diciéndole que siga por la línea
Que no suba a los tejados
Que el peligro habita
Bajo el cielo mojado;
Y su voz le grita
Que el sendero es recto
Y el camino estrecho
Que duerma cada noche
Sobre el mismo lecho.
 

jueves, 30 de enero de 2014

ISLAND BLUES



Respeto el silencio
que acompaña la búsqueda
de la serenidad del alma,
que camina contigo de la mano
y envuelve el universo de calma.

El sueño está allí
a la vuelta de la esquina
más allá de la frontera
de la sinrazón verdadera.
Aislado de necedades
y a salvo de miedos,
habita en la libertad su bandera.

Si me buscas, en el suelo estoy
con la mirada cargada
y sin rendición;
ya sabes mi dirección,
a la izquierda del corazón.

EL TALLER DE LA MEMORIA



Aquellos años de oscuro pasado
No son vergüenza, ni roto legado
son los principios, recuerdo soñado
es el tiempo de ver a otro lado.
Se confundieron, pasaron de largo
Toda una vida fieles a su cargo
Sin importar si fue dulce o amargo
El sabor inmortal del eterno letargo.
Fueron sus pasos dados en falso
Sus falsas promesas, el frio cadalso
los puños gritando voces de venganza
gargantas lanzando sombras de esperanza.

Atrás han quedado mil turbios reinados
Campos yermos con muerte abonados
No quedan vencidos, no existe la gloria
Tan sólo silencio en el país sin memoria.
Hoy no vuelven a casa los olvidados
Los nombres sin cuerpo de huesos cansados
no tienen rostro ni voz los vencidos
ni sitio en la historia los desaparecidos.

Sordos los muros guardan recuerdos
Ausencias en noches de inviernos eternos
Voces calladas duermen marchitas
En las cunetas flores malditas.
Dejan vacíos los sueños enfermos
Rotos cristales de lechos despiertos
Gritos de rabia en vacíos desiertos
Vida sin vida y muerte sin muertos.

Ayer,
Llantos de madre, angustia oscura
Hoy,
heridas que el fuego no cura
palabras ahogadas en sed devota
Siempre,
primaveras con la esquina rota.

miércoles, 29 de enero de 2014

CANCIÓN DE CUNA



La noche que yo muera viajaré a la luna nueva
Abrazado a tu lamento, cabalgando en mi último aliento.
Será por fin, cuando muera, que descanse sentado
En el borde de una acera, al abrigo del cemento.

No habrá visita al fuego eterno del pecado
Que arde envenenado al final del suelo.
Ni condena implacable a la vida miserable
En un palacio de cristal de igual color que el cielo.

Será de madrugada, que, el día cuando muera
Mi cuerpo arderá en la hoguera furiosa del olvido
Será el fuego a la vez, mi destino y mi juez.
Que sus fauces me devoren, que calme así la sed.

Y que suene la música, que se apague el llanto
Que acompañen el viaje los acordes de mi canto
Pues será esta canción, el refugio de mi alma
Su eco avivará la llama, al final de la actuación.

Acunad mi polvo al ritmo de la sinfónica prosa
Que dibuja el viento tibio al acariciar las hojas
Y mezclad así las notas, al compás de muchas otras
Y mis restos se harán brotes, al nacer la primavera.